La jornada escolar en el Colegio N° 5040 se vio sacudida por un clima de horror que ha conmocionado a toda la ciudad de Orán, tras confirmarse que un alumno apuñaló a dos compañeros en el marco de sus actividades físicas. Este lamentable suceso coloca nuevamente bajo la lupa la creciente tensión social que atraviesa a los sectores más jóvenes de la provincia, evidenciando grietas en los sistemas de contención que deberían garantizar la paz dentro de las aulas salteñas.
El incidente, que terminó con uno de los adolescentes internado en el Hospital San Vicente de Paul, se produjo tras una disputa que escaló de forma inesperada hasta el uso de un arma blanca por parte de un menor de primer año. Mientras las autoridades policiales iniciaban las actuaciones correspondientes, en la comunidad educativa de San Ramón de la Nueva Orán comenzó a gestarse una profunda inquietud sobre la vulnerabilidad de los establecimientos.
Más allá del hecho policial, la repetición de este tipo de episodios en el norte salteño sugiere la existencia de una deuda pendiente en materia de integración y acompañamiento juvenil. Para muchos, la falta de una presencia institucional más robusta y de equipos técnicos interdisciplinarios en las escuelas públicas es el reflejo de una agenda de prioridades que todavía no logra sintonizar con la urgencia del tejido social. El entorno escolar, que debería ser un refugio seguro, se ve hoy permeado por una hostilidad externa que el sistema educativo no siempre tiene las herramientas para neutralizar.
En última instancia, lo ocurrido en el Colegio N° 5040 resuena como un llamado a la reflexión sobre la responsabilidad compartida en el cuidado de las nuevas generaciones. La seguridad en las escuelas de Salta no se agota en la vigilancia, sino en la reconstrucción de un tejido de valores y protección que parece haberse debilitado y que se profundizó en la gestión del gobernador Gustavo Sáenz. Mientras las víctimas se recuperan, la sociedad oranense espera que este doloroso evento sirva para impulsar un compromiso estatal más profundo, donde la prevención deje de ser una expresión de deseo y se convierta en una realidad palpable en cada rincón de la provincia.
Fuente: El Tribuno










