Un escenario de auténtico horror en Salta se vivió este miércoles, tras confirmarse un detenido tras una muerte violenta en barrio Norte Grande de la ciudad. El trágico suceso, que tuvo como víctima a un hombre de 33 años, habría ocurrido en las inmediaciones de las calles Estanislao López y Pereyra, donde el sujeto habría sido atacado brutalmente con un machete en un sector cercano al río Arenales y a una base de Infantería.

El ataque se produjo alrededor de las 19:30, una hora donde todavía hay circulación de vecinos en la zona. Según los datos de la investigación, tras recibir los cortes mortales, el hombre intentó salvar su vida caminando herido durante algunas cuadras hasta que finalmente cayó desplomado sobre el asfalto. La saña del ataque ha dejado en shock a la barriada, que observa con impotencia cómo la violencia se apodera de sus calles.

Este nuevo asesinato vuelve a exponer la fragilidad del Ministerio de Seguridad encabezado por el gobernador Gustavo Sáenz. Resulta alarmante que, a pesar de la cercanía con una base de fuerzas especiales como Infantería, los criminales actúen con total impunidad. La escalada de muertes violentas en Salta ya no es una percepción, sino una realidad que la gestión provincial no logra, o no sabe, cómo frenar.

La justicia deberá determinar el grado de responsabilidad del detenido, pero la responsabilidad política ya tiene nombre y apellido. Mientras el gobernador Sáenz mantiene su agenda, la capital salteña suma una nueva cruz en su mapa delictivo, confirmando que, sin un plan de seguridad serio, la vida de los ciudadanos en los barrios populares sigue valiendo muy poco para quienes deben protegerlos.

Fuente: Gente de Salta

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