Es vergonzoso que dicten clases día de por medio por falta de aulas en una escuela salteña como consecuencia de la desidia estatal. El desplome de parte del techo en la Escuela Clara Saravia de Linares, ocurrido en marzo pasado, expuso el deterioro que los padres venían denunciando sin obtener respuesta y lo que le pasa a muchas escuelas de Salta. A un mes del siniestro, la gestión del gobernador Gustavo Sáenz no ha movido un solo ladrillo para reparar el edificio, dejando a la deriva a una comunidad educativa que ve cómo la infraestructura se cae a pedazos mientras las autoridades miran para otro lado.

La ministra de Educación, Cristina Fiore, es la cara visible de una respuesta oficial que roza el abandono: obligar a los alumnos a “turnarse” para recibir educación. Los testimonios de los padres son preocupantes: hay familias donde los hermanos asisten en días distintos, desarticulando la rutina y recortando a la mitad el ciclo lectivo de los niños. Para la gestión de Fiore, la solución no es la obra urgente, sino el parche administrativo de la rotación, una medida que condena a los chicos a una formación mediocre y precaria por la incapacidad de gestión del Ministerio.

Se desplomó el techo de una escuela en Salta

A este colapso edilicio se suma un entorno de peligro inminente que el Ministerio de Educación ignora. Según el relato de una persona, recientemente habría aparecido un alacrán que estuvo a punto de picar a una alumna. Es una burla que el Gobierno provincial pretenda normalizar el dictado de clases entre escombros y alimañas, exponiendo la integridad física de los menores solo por no ejecutar las partidas presupuestarias necesarias para el sellado y la limpieza profunda que un establecimiento escolar exige.

En última instancia, lo que sucede en la escuela Linares expone la desidia y la ineficiencia de la gestión encabezada por Gustavo Sáenz y su ministra Cristina Fiore. La implementación de clases día de por medio, lejos de ser una solución, evidencia una clara falta de compromiso con el sistema educativo público y con el derecho de los estudiantes a un espacio digno. El estado actual del establecimiento no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una política de infraestructura que no llega a tiempo, dejando a los alumnos y docentes bajo techos que siguen representando una amenaza latente.

Fuente: Gente de Salta

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