Los activos financieros argentinos denominados en dólares mantuvieron una tendencia positiva a lo largo de la semana, logrando que el riesgo país profundice su tendencia a la baja hasta tocar su nivel mínimo en ocho años al cierre del período analizado. El indicador de la banca J.P. Morgan consolidó un profundo retroceso y regresó a marcas que no se registraban desde el año 2018 en el mercado financiero, impulsado de manera directa por las subas sostenidas y el fuerte posicionamiento de los bonos soberanos locales ante los inversores internacionales.
Durante el transcurso del mes de junio, el índice de referencia acumuló una fuerte contracción superior al 13,6%, lo que refleja una marcada mejoría en la percepción que tienen los mercados externos respecto de la sostenibilidad de la deuda pública local. El repunte generalizado de los títulos públicos argentinos apuntaló este escenario de optimismo técnico en las plazas bursátiles, generando un clima favorable para el inicio del nuevo ciclo financiero.
Un informe de la consultora privada, Qualy, sostiene que la economía del país ingresa formalmente al segundo semestre de 2026 bajo un contexto externo considerablemente menos adverso que el registrado el mes previo. Los analistas del sector destacaron que el escenario interno muestra signos de estar algo más ordenado en términos de previsibilidad macroeconómica, lo que contribuye a disipar la volatilidad de los principales indicadores de Wall Street.
En ese sentido, la consultora detalló en su reporte técnico que el recambio en la Jefatura de Gabinete de la Nación le permitió al Poder Ejecutivo reducir de manera drástica la tensión política que anteriormente limitaba su capacidad operativa de gestión. De acuerdo a las proyecciones privadas, esta nueva dinámica institucional le facilitará al oficialismo retomar el control de la agenda pública y reactivar la labor legislativa de reformas en el Congreso de la Nación.










