La preocupante parálisis en la conectividad del área metropolitana provocó el estallido del descontento juvenil en las calles del microcentro, donde la comunidad educativa expuso el severo impacto de una política de ajuste que vulnera de forma directa el derecho a la educación pública. Tras el recorte de Sáenz al transporte nocturno, estudiantes se manifestaron en Salta para visibilizar el desamparo al que son sometidos por las decisiones adoptadas por el gobernador de la provincia y el directorio de Saeta. Los manifestantes apuntaron de forma unánime contra la insensibilidad de la empresa estatal, denunciando que las drásticas restricciones horarias implementadas bajo el pretexto de la escasez de fondos representan un cercenamiento encubierto para las trayectorias académicas de miles de jóvenes salteños.

La masiva reacción frente al vaciamiento del sistema de transporte público se concentró durante la jornada de este lunes, congregando a alumnos de diversas instituciones de nivel superior que resultan damnificados por la interrupción de frecuencias. La movilización pacífica tuvo como epicentro la transitada intersección de las calles Mitre y Entre Ríos, un punto estratégico de la capital provincial donde decenas de jóvenes del ámbito terciario y universitario unificaron sus reclamos para exigir una marcha atrás inmediata con la medida de contingencia.

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Las pancartas y cánticos apuntaron a la cúpula del Grand Bourg, responsabilizando de forma directa a las autoridades por la falta de previsibilidad y de gestión para sostener un servicio esencial.

El profundo malestar radica en las nulas alternativas que ofrece el organismo de transporte para aquellos ciudadanos que se ven obligados a concurrir a los establecimientos educativos en las franjas más tardías de la jornada. Según detallaron los propios referentes estudiantiles durante la concentración, la quita de unidades en circulación perjudica de manera dramática a quienes cursan en el turno noche y carecen de movilidad propia, dependiendo exclusivamente del transporte masivo para retornar a sus hogares de forma segura. El severo recorte de frecuencias del Ejecutivo y de la prestataria no solo limita la permanencia en las aulas, sino que también expone a los alumnos a graves situaciones de desprotección e inseguridad vial.

Las bases estudiantiles visibilizaron el carácter centralista y excluyente de una decisión que castiga con mayor severidad a quienes habitan en las barriadas periféricas de la capital o viajan diariamente desde localidades del interior. Muchos estudiantes provienen de distintos barrios de la capital y también de municipios cercanos de la zona metropolitana, por lo que la drástica reducción de unidades genera incertidumbre y severas dificultades para dar continuidad a las carreras. De este modo, la alarmante falta de gestión de la administración de Saeta y del gobierno salteño suma un nuevo frente de conflicto social, transformando el ajuste en el transporte en una barrera geográfica y económica para la juventud.

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