En un giro que dejó a más de uno con la boca abierta, la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York (Estados Unidos) decidió este viernes dar de baja el fallo que obligaba a la Argentina a pagar una cifra estratosférica por la expropiación de YPF.
Los jueces Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson fueron los encargados de revocar la sentencia de primera instancia, dándole un alivio inesperado pero fundamental a las arcas del Estado nacional en un conflicto que parecía no tener fin.
El nudo de la cuestión se remonta a la decisión de la jueza Loretta Preska, quien el año pasado había condenado al país a desembolsar nada menos que 16.000 millones de dólares. El reclamo original había sido impulsado por fondos de inversión que acusaban al Gobierno de haber incumplido el estatuto de YPF durante el proceso de nacionalización.
La resolución se conoció hace apenas unas horas en los tribunales de Estados Unidos, marcando un hito en un juicio que ya lleva más de una década recorriendo los pasillos judiciales de Manhattan.
Lograr que la Justicia estadounidense dé marcha atrás con un monto que representa una parte enorme del PBI es un triunfo político y jurídico que cambia el tablero de cara al futuro. Por ahora, el país se saca de encima una mochila pesadísima que amenazaba con condicionar la economía por los próximos años.










