La preocupante realidad delictiva evidencia que, por la creciente inseguridad en Salta, el gobernador Gustavo Sáenz cambia de ministro otra vez al frente de una cartera que se muestra desbordada y sin rumbo. La salida del actual titular del área confirma el fracaso de una política criminal que no logra dar respuestas a la ciudadanía, en un escenario donde la falta de resultados forzó un constante desfile de funcionarios en el sillón de seguridad sin conseguir frenar una crisis que parece incontrolable.
El funcionario saliente, Gaspar Solá Usandivaras, dejará su cargo tras apenas un año y medio de gestión para ser reubicado y premiado como nuevo asesor general de Incapaces. Esta polémica maniobra política, que consiste en refugiar en un nuevo cargo público a quien no cumplió las expectativas en una de las áreas más crítica de la provincia, generó una fuerte polémica a nivel provincial.
La inestabilidad institucional en esta materia es alarmante, ya que con este movimiento la gestión de Gustavo Sáenz sumará su quinto conductor en el área desde el año 2019. Por esta estratégica cartera ya pasaron, de manera consecutiva y sin éxito duradero, Juan Manuel Pulleiro, Abel Cornejo, Marcelo Ramón Domínguez y el propio Gaspar Javier Solá Usandivaras, demostrando que el Poder Ejecutivo recurre cíclicamente al cambio de nombres propios como un intento de mitigar el impacto político ante cada escalada delictiva.
En reemplazo de Solá Usandivaras, el Gobierno provincial determinó que asumirá el actual secretario de Seguridad, Nicolás Avellaneda, quien tendrá la compleja tarea de tomar el mando de un territorio en emergencia. El recambio de autoridades ministeriales se oficializará en las próximas horas, mientras los salteños continúan exigiendo planes concretos, patrullajes y medidas urgentes para combatir los constantes hechos de violencia y robos que azotan a la región.










