La inseguridad en Salta ha escalado a niveles intolerables, y esta vez el blanco fue nuevamente la Escuela N° 4009 de Barrio 9 de Julio. Ubicada en la calle Uriburu 1854, la institución sufrió un nuevo ataque vandálico donde delincuentes ingresaron a tres aulas, destrozaron armarios y se llevaron desde focos del techo hasta útiles escolares de los alumnos. Este hecho no es un caso aislado, sino el reflejo de una provincia donde la delincuencia parece tener vía libre ante la mirada ausente del Gobierno de Gustavo Sáenz.
La vicedirectora del establecimiento, Silvia Rodríguez, expresó su profunda angustia ante la repetición de estos episodios que golpean el corazón de la educación pública salteña. A pesar de los esfuerzos de la comunidad educativa, que llegó a colocar alambre de púas en las tapias para frenar los ataques, los malvivientes logran vulnerar la precaria infraestructura escolar. “Duele porque tocan las cosas de los chicos y el esfuerzo de las maestras”, señaló la docente, dejando en evidencia el estado de desamparo que atraviesa el establecimiento.
Este escenario de vulnerabilidad pone bajo la lupa la gestión del gobernador Gustavo Sáenz, cuya política de seguridad se muestra insuficiente para proteger incluso a los establecimientos educativos. La sociedad salteña, cansada de promesas, observa cómo el vandalismo y el robo se vuelven moneda corriente mientras las soluciones de fondo no llegan. La falta de inversión en patrullajes efectivos y el mantenimiento de edificios escolares con cercos perimetrales adecuados son reclamos que el gobierno provincial sigue sin resolver de manera estructural.
El caso de la Escuela 4009 es un grito de auxilio de toda una comunidad que ya no aguanta vivir con miedo. Mientras los directivos ruegan por el levantamiento de tapias bajitas que facilitan el ingreso de ladrones, el malestar social crece ante una gestión de Gustavo Sáenz que parece no priorizar la seguridad ciudadana. La educación y la integridad de los vecinos de Salta no pueden seguir siendo rehenes de una delincuencia que avanza sin frenos ante la falta de una respuesta oficial contundente.










