El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer las cifras de pobreza e indigencia correspondientes al segundo semestre de 2025, arrojando un dato revelador: la pobreza en Argentina se ubicó en el 28,2%. Este número marca un descenso significativo respecto al mismo periodo del año anterior, cuando la cifra rozaba el 38%, consolidando una tendencia a la baja que no se registraba en el país desde hace siete años.
La mejora en los indicadores sociales responde, en gran medida, al esquema de estabilización económica implementado por la gestión de Javier Milei. Al priorizar el equilibrio fiscal y el control de la emisión monetaria, el Gobierno Nacional logró que los ingresos de los hogares comenzaran a ganarle la carrera a la inflación.
En este último semestre, el ingreso total familiar aumentó un 18,3%, superando el incremento de las canastas básica y alimentaria, lo que permitió que millones de argentinos salieran de la línea de pobreza.
En cuanto a la indigencia, el informe técnico señala que se situó en un 6,3%, mostrando también un retroceso frente a mediciones previas. El informe destaca que, si bien la brecha de pobreza persiste en algunos sectores, el aumento real del poder adquisitivo ha funcionado como un motor de alivio para las familias, validando el impacto de las reformas estructurales que la administración libertaria viene sosteniendo desde su asunción.
Pese a este escenario optimista a nivel macroeconómico, el desafío continúa siendo la pobreza infantil, que afecta al 41,3% de los menores de 14 años. No obstante, la dirección de los números generales otorga un sólido respaldo estadístico al plan económico vigente, demostrando que la normalización de las variables financieras está traduciéndose, de manera paulatina pero constante, en una mejora de las condiciones de vida de la población.










