La situación epidemiológica en la frontera norte de la provincia ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias, con Salvador Mazza registrando un crecimiento de casos de chikungunya que parece no tener techo. En apenas una semana, la localidad sumó 55 nuevos contagios, elevando el total provincial a 225 afectados. El salto es preocupante: de los 96 casos reportados inicialmente por el Ministerio de Salud, la cifra se disparó a 151 en solo unos días, marcando una tendencia que exige una intervención inmediata y efectiva en el territorio.
A diferencia de lo que ocurre en Salvador Mazza, otras localidades fronterizas como Aguas Blancas, Embarcación y Orán muestran un escenario más controlado. Entre las tres ciudades solo se sumaron 9 contagios desde el último reporte oficial, alcanzando un total combinado de 51 casos. Esta marcada brecha evidencia que, si bien el riesgo es regional, el foco de la crisis se ha desplazado hacia el punto más crítico del límite con Bolivia, donde la interacción constante con zonas de alta circulación viral complica el panorama.
Crece el brote de Chikungunya en Salta: Ya son 150 casos confirmados
La disparidad en los datos sugiere la necesidad de un ajuste urgente en las políticas de prevención aplicadas en Salvador Mazza. La comparación con la vecina localidad boliviana de Yacuiba es alarmante: allí ya se reportan 249 casos de Chikungunya, además de la aparición de otras amenazas sanitarias como la Leishmaniasis. Este combo de enfermedades, sumado a la persistente sombra del Hantavirus en la zona de Orán, configura un escenario de “triple amenaza” para los habitantes del norte salteño que no admite demoras en la respuesta estatal.
El control del brote no solo depende de las fumigaciones y los bloqueos focales, sino de una coordinación binacional más estrecha y un refuerzo en la vigilancia epidemiológica en las zonas de mayor tránsito. Mientras el sistema de salud trabaja a destajo para contener los contagios, la realidad en Salvador Mazza pone de manifiesto que la prevención debe ser la prioridad absoluta para evitar que el brote se extienda al resto de la provincia. La salud de los salteños en la frontera es hoy la primera línea de defensa contra este avance sanitario.










