La inseguridad se ha vuelto moneda corriente a lo largo y ancho del territorio provincial. Pero en Floresta, en la zona sudeste de la ciudad, se puede ver la imagen de la Salta que duele. Allí, malvivientes robaron más de cinco veces un comedor infantil.
Un comedor comunitario ubicado sobre calle David Castro se convirtió en blanco reiterado de la delincuencia. Según relataron vecinos de la zona, el lugar ya fue asaltado al menos cinco veces en los últimos meses, en una situación que refleja el creciente clima de inseguridad que atraviesan distintos barrios de la ciudad.
De acuerdo a testimonios recogidos, las denuncias fueron radicadas en la Comisaría 4ª de Villa Mitre. Sin embargo, hasta el momento no se registran resultados concretos ni un refuerzo sostenido de la presencia policial en el sector. El comedor, que cumple un rol social fundamental para numerosas familias, continúa expuesto a nuevos hechos delictivos.
Los vecinos aseguran que no se trata de un caso aislado. Hablan de una “ola de inseguridad” que se repite todas las noches, tanto en días hábiles como los fines de semana. Robos, disturbios, consumo de alcohol y sustancias ilegales, y fiestas clandestinas forman parte de un escenario que describen como cotidiano y fuera de control.
El reclamo apunta directamente a una mayor presencia del Estado. Piden patrullaje constante, especialmente en horario nocturno, y la intervención del Ministerio de Seguridad para frenar lo que consideran una situación desbordada.
En este contexto, la problemática vuelve a poner bajo la lupa la gestión del gobernador Gustavo Sáenz en materia de seguridad. Mientras los vecinos reclaman respuestas urgentes, los hechos delictivos se repiten y la sensación de abandono crece. La falta de resultados visibles y de un plan efectivo para prevenir el delito profundiza la preocupación en los barrios más vulnerables, donde la inseguridad dejó de ser un hecho aislado para convertirse en parte de la rutina diaria.
Fuente: El Caudillo










