Relevamientos y trabajos estadísticos han resuelto que la provincia de Salta se encuentra en los primeros lugares en cuanto a presión impositiva. En este marco, el diputado provincial de La Libertad Avanza, Eduardo Virgili, desnudó la voracidad por recaudar que, además de Gustavo Sáenz, tiene el intendente de la Ciudad de Salta, Emiliano Durand.

“No sé si somos el segundo o el tercero más caro de todo el país”, sostuvo el legislador Eduardo Virgili al describir la situación tributaria en la ciudad de Salta. Según planteó, el diagnóstico combina una presión fiscal elevada con servicios públicos que no reflejan el nivel de lo que pagan los contribuyentes.

En diálogo con el periodista Martín Grande, Virgili apuntó especialmente contra el funcionamiento del Concejo Deliberante. Señaló que el presupuesto del cuerpo excede ampliamente los salarios de los ediles. “Lo que se gasta por concejal es casi cuatro veces más que el sueldo del concejal”, afirmó, aludiendo a asesores, personal administrativo y estructura política.

El legislador vinculó directamente ese gasto con “la presión impositiva que soportan los salteños”. Y fue contundente al describir la contraprestación: “No ves una ciudad impecable”.

Eduardo Virgili - Diputado Provincial LLA
Eduardo Virgili – Diputado Provincial LLA

Las críticas impactan de lleno en la gestión del intendente Emiliano Durand, bajo cuya administración la carga tributaria municipal se incrementó de manera significativa en los últimos años. Comerciantes y vecinos vienen advirtiendo que el aumento de tasas no se traduce en mejoras concretas en infraestructura, limpieza, seguridad urbana o mantenimiento barrial.

Pero el cuestionamiento no se agota en el ámbito municipal. Salta figura entre las provincias con mayor presión impositiva del país, lo que también pone bajo la lupa la administración del gobernador Gustavo Sáenz. La superposición de tributos provinciales y municipales termina configurando un esquema que asfixia a contribuyentes y emprendedores, en un contexto donde los servicios esenciales continúan mostrando deficiencias estructurales.

Para Virgili, el problema de fondo es el tamaño y el costo del aparato político. “Se gasta mucho en la política”, insistió, al sostener que una parte considerable de los recursos públicos se destina a sostener estructuras partidarias y cargos vinculados a la militancia.

El debate, en definitiva, vuelve a centrarse en una pregunta clave: cuánto cuesta sostener el sistema político en la Capital y la Provincia, y si ese costo guarda relación con la calidad de vida que reciben quienes lo financian con sus impuestos.

Fuente: Opinorte

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