Impulsada por Vaca Muerta, la producción de petróleo en Argentina marcó un nuevo récord histórico tras registrar marcas inéditas en la extracción no convencional durante los últimos meses. El salto productivo, consolidado por el incremento en la eficiencia operativa de los yacimientos neuquinos, permitió abastecer la demanda del mercado interno y consolidar un saldo exportador creciente hacia los mercados internacionales, reconfigurando la balanza energética nacional.
El desempeño de la cuenca neuquina fue determinante para alcanzar estos niveles insólitos de producción, donde la técnica no convencional representó más de la mitad del volumen total extraído en el país. El dinamismo del sector responde principalmente al ritmo de inversiones privadas en las áreas operativas y al avance gradual de las obras de infraestructura necesarias para evacuar el crudo hacia los puertos de exportación y los centros de refinación.
El incremento en la actividad hidrocarburífera también impactó de manera positiva en las economías regionales del sudoeste patagónico, generando puestos de trabajo directos e indirectos e impulsando la cadena de valor proveedora de bienes y servicios. Asimismo, la mayor escala de extracción permitió reducir los costos de desarrollo por barril, posicionando a los bloques no convencionales argentinos en niveles competitivos a escala global.
El hito productivo sienta las bases para la ejecución de nuevos proyectos de ampliación de oleoductos y capacidad de almacenamiento, considerados indispensables para sostener el ritmo de crecimiento en los próximos años. En este escenario, el sector energético se consolida como uno de los principales motores para el ingreso de divisas y el desarrollo de infraestructura estratégica en el país.










