Una profunda conmoción en Salta se generó en las últimas horas luego de que varios alumnos pelearon con cuchillos a la salida de una escuela, en un grave enfrentamiento registrado en las inmediaciones del ex Colegio Nacional. El violento episodio ocurrió en la intersección de las calles Juramento y General Güemes, donde la Policía debió intervenir de urgencia tras un llamado de alerta al Sistema de Emergencias 911. Al llegar al lugar, los efectivos de seguridad secuestraron machetes, cuchillos y diversos elementos punzantes que los estudiantes involucrados llevaban deliberadamente ocultos tanto entre sus prendas de vestir como en el interior de sus propias mochilas escolares.

La preocupante escalada de conflictividad en los entornos escolares apunta de manera directa contra la gestión de la ministra de Educación de Salta, Cristina Fiore, debido a la ausencia total de un abordaje interdisciplinario y efectivo para frenar la violencia en las escuelas. La realidad demuestra que las escuelas públicas salteñas se encuentran desamparadas institucionalmente ante problemáticas complejas que exceden por completo la labor diaria del personal directivo y de los maestros en las aulas.

La alarmante trifulca callejera finalizó con cinco personas demoradas por las fuerzas policiales, entre quienes se encuentran cuatro adolescentes de 16 años y un joven de 20 años de edad. Este nuevo y peligroso escenario de violencia juvenil con armas blancas en las puertas de las instituciones educativas desnudó, una vez más, la total falta de prevención y la alarmante inacción de las autoridades provinciales. El hecho de que menores de edad circulen armados con elementos de semejante poder de daño en horario escolar representa una situación de extrema gravedad que pone en riesgo la vida de los estudiantes a plena luz del día.

En el plano político, la inoperancia en materia de seguridad y contención social salpica también al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, a quien se le reclama un compromiso real para frenar una crisis que ya no es un hecho aislado. Al tratarse de episodios recurrentes en la provincia, la falta de políticas de fondo por parte del mandatario provincial consolida un panorama de vulnerabilidad extrema en los espacios públicos circundantes a los colegios. Mientras la respuesta estatal continúe limitándose al envío tardío de patrulleros del 911, las comunidades escolares salteñas seguirán expuestas a situaciones violentas ante la mirada pasiva de sus gobernantes.

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