El panorama político en Salta se ha visto sacudido por la media sanción de un proyecto que suma críticas desde diversos sectores sociales, pero que encuentra en La Libertad Avanza su única voz opositora real. Lo que el oficialismo presenta como modernización, para el bloque libertario no es más que una Ley de Lemas encubierta que busca blindar la hegemonía del poder actual. La advertencia sobre lo que califican como una estafa piramidal electoral resuena con fuerza en un territorio que, mientras debate su ingeniería de votos, posterga soluciones de fondo para una crisis social que no da tregua.
Desde el espacio libertario, el rechazo a la medida fue contundente y sin matices, encabezado por su referente provincial Eduardo Virgili. En diálogo con la prensa, el legislador advirtió que la normativa atenta directamente contra la representatividad y distorsiona la voluntad ciudadana en las urnas. Virgili no ahorró calificativos al describir el proyecto del saencismo como una “estafa piramidal de abajo hacia arriba”, argumentando que el sistema está estructurado para que los votos de intendentes y concejales se acumulen sistemáticamente hacia la figura del gobernador, creando una maquinaria electoral que asfixia la competencia democrática real.

Uno de los puntos más alarmantes señalados por el dirigente es el enorme costo fiscal que requerirá sostener este aparato político en funcionamiento. Según el planteo de Virgili, la implementación de este esquema demandará una inversión millonaria de recursos públicos que terminará acumulándose en las esferas más altas de la política provincial. Esta asignación discrecional de fondos públicos para fines electorales es vista como un agravio hacia los contribuyentes, especialmente en un contexto donde cada peso desviado hacia la política representa un recurso menos para la gestión de las urgencias cotidianas.
La crítica de la oposición libertaria advierte sobre un daño colateral que afectará áreas sensibles como la salud, la educación y la seguridad. Al priorizar el financiamiento de una estructura de lemas, se corre el riesgo de desviar partidas presupuestarias esenciales hacia el sostenimiento de una casta política que parece vivir desconectada de los intereses de la gente. En última instancia, la advertencia sobre esta reforma electoral subraya una preocupación profunda: que la consolidación de un poder hegemónico se logre a costa del bienestar de una sociedad que ya no tolera más parches ni maniobras engañosas en el cuarto oscuro.
Fuente: El Caudillo










