El convencional de la Ciudad de Salta de La Libertad Avanza, Gino Dimatteo, utilizó sus redes sociales para denunciar que un periodista intentó agredirlo, en el marco de una nueva sesión de la Convención Municipal. Sin embargo y pese al asedio periodístico, el joven fue contundente: “No me van a intimidar”.

El clima de hostilidad contra los representantes de La Libertad Avanza en Salta alcanzó un nuevo límite tras la grave denuncia pública del convencional, Gino Dimatteo. El legislador señaló directamente a Samuel Valdiviezo, de Canal 10, por conductas que exceden la labor profesional para convertirse en un acoso sistemático. Según Dimatteo, el trabajador de prensa lo abordó violentamente: “El periodista Samuel Valdiviezo, de Canal 10, me agredió y amenazó, me dijo que me prepare. Está todo grabado“, sentenció, exponiendo una metodología de amedrentamiento que busca silenciar a quienes proponen un cambio en la provincia.

 

 

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La denuncia de Dimatteo pone bajo la lupa la falta de ética de un sector del periodismo salteño, al que acusó de operar como una herramienta de difamación financiada por el poder político. “Esta gente se cree que está por encima de ustedes, los vecinos. Han difamado, han tergiversado noticias, han hecho recortes maliciosos“, disparó el convencional, cuestionando la objetividad de quienes, bajo el ropaje de comunicadores, esconderían intereses económicos vinculados a la pauta oficial. La crítica se extiende a una prensa local que parece reaccionar con violencia ante la pérdida de sus privilegios.

El referente libertario también exigió transparencia sobre el financiamiento de los medios que hoy atacan a su espacio, vinculándolos directamente con las cajas del Estado provincial y municipal. “Quiero pedirle a este pseudoperiodista que diga la verdad ¿Son empleados del Gobierno? ¿Son empleados municipales? ¿Sus canales reciben plata del Estado? Eso lo tiene que saber el vecino, porque paga sus impuestos“, interpeló con dureza. Esta postura desnuda una realidad incómoda para muchos medios de Salta: la aparente dependencia de fondos públicos que condicionaría su línea editorial.

Finalmente, Dimatteo ratificó que no cederá ante las presiones y que la prepotencia de ciertos comunicadores no logrará frenar su labor legislativa. “De ninguna manera me voy a dejar intimidar, ni violentar“, aseguró. El caso reabre el debate sobre la degradación de la profesión en la provincia y la necesidad de que los vecinos conozcan quiénes están detrás de los micrófonos que intentan disciplinar a los nuevos actores políticos.

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