Hace más de un año que el Instituto Provincial de Salud de Salta se encuentra en el centro de la escena, teniendo en cuenta que fue intervenido por el Gobierno provincial tras una serie de graves irregularidades que salieron a la luz. El propio ministro de Salud de la Provincia, Federico Mangione, dio a conocer un dato sumamente alarmante sobre la obra social: el déficit mensual del IPS es cercano a los $8 mil millones.
La crisis financiera del Instituto Provincial de Salud de Salta volvió a quedar en evidencia tras confirmarse que el organismo arrastra un déficit mensual cercano a los $8.000 millones, en medio de un escenario marcado por irregularidades, falta de controles y una intervención dispuesta por el Gobierno provincial.
Según datos oficiales, la obra social recauda aproximadamente $18.000 millones mensuales, pero sus gastos alcanzan casi $26.000 millones, lo que genera un desfasaje que compromete seriamente su sostenibilidad y pone en riesgo la cobertura de miles de afiliados.
“El IPS tiene un ingreso X, que es aproximadamente 18.000 millones, y nosotros estamos gastando casi 26.000 millones”, afirmó el ministro de Salud de la Provincia, Federico Mangione. En ese mismo sentido, reconoció que la obra social provincial deberá “hacer un ajuste” para intentar equilibrar sus cuentas.
CONFLICTO CON PRESTADORES
La delicada situación económica del instituto se conoció durante una jornada de reuniones encabezada por autoridades provinciales con representantes de distintos sectores de la salud, entre ellos odontólogos, fisioterapeutas, farmacéuticos y nutricionistas. Los encuentros se desarrollaron en un clima de tensión, marcado por los reclamos de actualización de aranceles y por la renegociación de convenios con el IPS.
El conflicto con los prestadores es solo una de las consecuencias visibles de una crisis más profunda que atraviesa la obra social provincial, cuya administración fue intervenida tras detectarse graves irregularidades financieras.
La situación también reavivó las críticas hacia la gestión del gobernador Gustavo Sáenz, ya que el deterioro del IPS no surgió de manera repentina, sino que se fue profundizando con el paso de los años hasta llegar a un escenario crítico.
Fuente: El Tribuno










