La expresidente, Cristina Fernández de Kirchner, que atraviesa una condena de seis años por corrupción, solicitó a la Justicia que le retiren la tobillera y flexibilizar las prohibiciones de su prisión domiciliaria. Sin embargo, recibió la peor noticia, ya que la Sala IV de la Cámara de Casación Penal determinó que seguirá utilizando el dispositivo.
La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal dejó firmes, por mayoría, las restricciones impuestas a Cristina Fernández de Kirchner en el marco de la ejecución de su condena a seis años de prisión por administración fraudulenta en la causa por la asignación de obra pública en Santa Cruz. Los jueces Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña respaldaron lo resuelto por el juez Jorge Gorini, mientras que Mariano Borinsky votó en disidencia al considerar que las medidas no constituían una derivación razonada del derecho vigente.
La ex presidenta cumple prisión domiciliaria desde junio de 2025 en su departamento del barrio porteño de Constitución, bajo un régimen que incluye tobillera electrónica, límites a las visitas y un máximo de dos horas diarias para utilizar la terraza del edificio. Sus abogados habían cuestionado estas condiciones ante la Casación, especialmente luego de la polémica generada por una reunión con economistas en su domicilio, que motivó un endurecimiento de los controles.
En su voto, Hornos sostuvo que las restricciones no implican un trato desigual, sino que buscan “evitar privilegios indebidos”. La resolución vuelve a colocar en el centro del debate la situación judicial de la ex mandataria, condenada por hechos de corrupción, y refuerza la postura de que su condición política no puede traducirse en beneficios excepcionales frente al cumplimiento de una pena firme.










