Las concejales de La Libertad Avanza, Laura Jorge Saravia, Erica Castro y Florencia León, visitaron La Troja, donde denunciaron una situación de precariedad absoluta en servicios básicos. Durante el recorrido por el centro de salud y la escuela local, las legisladoras constataron que, pese a ser parte de la ciudad de Salta, los vecinos viven en un estado de exclusión total, sin acceso regular a médicos ni suministro eléctrico estable, quedando a la deriva bajo la mirada indiferente del intendente Emiliano Durand y el gobernador Gustavo Sáenz.
La realidad sanitaria en el paraje es alarmante: la salita carece de medicamentos básicos y el médico, que debería asistir cada quince días, frecuentemente cancela sus visitas, especialmente en días de lluvia.
Ver esta publicación en Instagram
Esta desidia del gobierno de Gustavo Sáenz golpea con crueldad a los niños con retraso en el lenguaje, quienes no cuentan con fonoaudiólogos ni especialistas. Mientras la Provincia se promociona con slogans de gestión, el acceso a la salud en los márgenes de la capital se ha convertido en un privilegio inexistente.
En el ámbito educativo, la situación no es menos grave. En la escuela local, donde siete alumnos asisten a jornada completa no tienen acceso a la red eléctrica, dependiendo únicamente de una precaria instalación solar.
Ver esta publicación en Instagram
Las concejales destacaron la labor de la directora, quien durante años ha sostenido la institución, muchas veces con recursos propios, costeando comida y garrafas ante la ausencia de partidas oficiales. Este escenario expone el fracaso del intendente Emiliano Durán, quien parece haber borrado del mapa a La Troja por su escaso peso electoral.
La Troja también es Capital, pero hoy funciona como el testimonio del abandono compartido entre el municipio de Durán y la provincia de Sáenz. No se trata de demandas extraordinarias, sino del reclamo básico de familias que exigen luz, atención médica y dignidad. La falta de compromiso político ha dejado a estos ciudadanos en una vulnerabilidad extrema, demostrando que para las gestiones municipal y provincial, existen vecinos de primera y de segunda categoría.










