La Universidad Nacional de Salta – UNSa – se encuentra en medio de un escándalo institucional tras revelarse una auditoría que detectó presuntas irregularidades financieras por $634.316.754. El secretario general de la institución, Alberto Mariscal, denunció que estos fondos públicos terminaron bajo la administración de la Fundación de Altos Estudios (Fundaltes), una entidad privada vinculada a la universidad, en lugar de ingresar a las arcas oficiales de la casa de altos estudios.
El núcleo de la investigación señala que el 1 de agosto de 2023, durante la gestión rectoral anterior, se acreditaron $200 millones en las cuentas de Fundaltes. Este dinero correspondía al canon que el Banco Patagonia paga por operar como agente financiero de la UNSa; sin embargo, en lugar de ser gestionado por la universidad, el capital fue invertido por la fundación privada, generando $434.316.754 adicionales en concepto de intereses.
Ante este escenario, Mariscal fue contundente al calificar la maniobra como un “desvío de fondos” y cuestionó la falta de transparencia en el manejo de estos recursos. El funcionario subrayó la gravedad de que una entidad privada administre fondos que son de carácter público, remarcando la clara distinción jurídica que debería existir entre la universidad y la fundación para evitar este tipo de irregularidades.
Actualmente, las autoridades de la UNSa buscan determinar las responsabilidades legales de la administración previa por haber permitido este traspaso de fondos fuera de la esfera estatal. La investigación interna continúa para esclarecer los motivos detrás de esta transferencia y asegurar que los rendimientos financieros generados por el canon bancario sean restituidos al patrimonio universitario.
Fuente: El Tribuno










