Télam, 30/12/2016 - Buenos Aires Efectivos de la Policia Federal, trasladan en el Aeroparque metropolitano al adolescente de 15 años llamado Brian, (procedente de Mendoza) que fue detenido en Chile cuando estaba con pedido de captura nacional e internacional por el crimen de Brian Aguinaco, el chico de 14 años asesinado luego de haber sido baleado el sábado pasado por motochorros en el barrio porteño de Flores. Foto: Carlos Brigo

Bajo la premisa de tolerancia cero al delito, el Ministerio de Seguridad de la Nación, conducido por Alejandra Monteoliva, procedió a la expulsión inmediata de tres ciudadanos chilenos que habían sido detenidos por robo en la Argentina. Las fuerzas federales ya vienen trabajando en el mismo sentido: en la identificación y averiguación de antecedentes de extranjeros qhe residen en territorio argentino.

La medida se ejecutó tras un operativo de identificación y captura, reafirmando la postura oficial de no permitir que personas con antecedentes o conductas delictivas permanezcan en el país bajo el amparo de la política migratoria.

 

A través de un video difundido en sus redes sociales, la ministra Monteoliva fue contundente al comunicar la resolución: “Tres ciudadanos chilenos creyeron que podían robar en la Argentina. AFUERA”, sentenció la funcionaria. Con este mensaje, la cartera de Seguridad busca dar una señal clara de autoridad, exponiendo que el sistema de vigilancia y las fuerzas federales están actuando con celeridad para detectar y sancionar a quienes infrinjan la ley.

Esta acción se enmarca en la estricta política pública de seguridad impulsada por el presidente Javier Milei, quien ha sostenido desde el inicio de su gestión que la prioridad es la protección de los ciudadanos argentinos. La frase “extranjero y delincuente, se va” se ha convertido en un eje central de la administración nacional, que busca diferenciar claramente a quienes vienen al país a trabajar de aquellos que ingresan con fines criminales.

Con la expulsión de estos tres individuos, el Gobierno Nacional ratifica que las reglas de convivencia son claras y no admiten excepciones. El mensaje de Monteoliva refuerza la idea de una Argentina donde el orden es la prioridad, asegurando que cualquier extranjero que elija el camino del delito perderá automáticamente su derecho a permanecer en suelo argentino, garantizando así un entorno más seguro para todos.

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